lunes, 22 de octubre de 2012


La educación es la preparación del ser humano para la vida, pues prepara a nuestros niños, adolescentes y jóvenes para el trabajo, cultiva su inteligencia, su desarrollo, su sentimiento, forma convicciones; sin embargo no se puede olvidar que este individuo amará, sostendrá relaciones sexuales, constituirá una familia y procreará hijos. Por tanto, es imprescindible prepararlo para el amor y la sexualidad para que desarrolle relaciones sexuales responsables.
La educación se encuentra en constante perfeccionamiento y transformaciones, con el encargo de trasmitir a las futuras generaciones las experiencias acumuladas en el proceso de desarrollo de la sociedad, de ahí su carácter eminentemente social, pretendiendo la educación integral de los individuos.
Para que todos los miembros del colectivo pedagógico realicen con eficiencia esta importante labor, deben conocer profundamente a cada estudiante, esto significa dominar su nivel de desarrollo y sus potencialidades, en toda su dimensión y fuerza, incluyendo sus sentimientos, sus orientaciones valorativas hacia esferas fundamentales de la vida como la sexualidad.
“Sexualidad responsable es aquella donde el individuo es capaz de tomar decisiones y asumir sus consecuencias, sobre la base de conocimientos y valores donde el contexto social es de gran importancia“.


Adolescencia y Sexualidad

La adolescencia se percibe como una época tormentosa y emocionalmente agresiva, llena de enfrentamientos entre los adultos y los jóvenes, sobre todo dentro de la familia. Se considera una etapa  en que se produce el desarrollo físico y los cambios emocionales más fuertes y rápidos en la historia de cada persona. Se generan cambios que inician aproximadamente a los 11 años en las mujeres y los 13 en los varones. Los cambios hormonales comienzan años antes y pueden dar lugar a períodos de inquietud y mal humor. Las niñas sienten los cambios antes que los niños. A esta edad comienzan a pensar y a sentir de forma diferente.

En esta etapa los jóvenes presentan las primeras experiencias con la bebida, con drogas o el fumar, generalmente teniendo lugar en compañía de otros jóvenes, para ellos esto se considera lo normal y necesario para poder aprender. La posibilidad del uso de drogas debe ser revisado al observar cambios repentinos y graves en la conducta como: trastornos del carácter; cambios repentinos en la alimentación; trastornos de sueño; dificultad para cumplir sus responsabilidades sociales y personales; problemas escolares repentinos, etc. Otros de los problemas a que se enfrentan los adolescentes son los relacionados con los cambios físicos; los cuales son preocupantes para ellos, especialmente para los que son tímidos..
La experiencia sugiere que los adolescentes tienen una mayor probabilidad de tener problemas si sus padres no saben dónde están. Se requieren los acuerdos de tipo familiar y es necesario que los padres pregunten sobre lo que están viviendo y como se sienten los adolescentes. Es de mucha importancia que los adolescentes no se sientan juzgados por sus padres, ya que eso interrumpe la comunicación efectiva con ellos.

Los jóvenes pasarán por una etapa de confusión e infelicidad que les permite experimentar los cambios necesarios para adaptarse a una nueva forma de vivir y relacionarse con su medio ambiente. Un factor de ayuda para el adolescente es que los padres estén de acuerdo entre sobre cómo están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Las normas en casa deben ser claras y se deben ser sensible a lo que se puede negociar o no, esto permite que todos en la familia sepan en qué situación se encuentran, y deben ser aplicadas con justicia y de forma consistente. Los jóvenes sólo recurrirán a sus padres si saben que éstos no los critican, sermonean o menosprecian. Esto es algo que confunde mucho a los padres, los cuales se sienten con los atributos para “educar” y se olvidan fácilmente que la crítica no educa. Escucharlos es lo fundamental.

Es más fácil determinar cuándo empieza la adolescencia que cuando terminan los cambios en las proporciones del cuerpo y en el logro de la madurez sexual. En nuestra cultura, la adolescencia es la etapa intermedia entre la niñez y la adultez. La mujer desarrolla redondez y fuerza de las caderas por aumento de tejido adiposo y ensanchamiento de éstas, acompañado de un total desarrollo de los senos o mamas; además, existe un aumento en su capacidad de fertilidad y también aparece la menarquía o primera regla. En el hombre se genera el ensanchamiento de los hombros, que hacen ver las caderas más estrechas y un aumento del desarrollo de la musculatura que permite el desarrollo de aptitudes motoras gruesas. Sexualmente se considera que la mujer presenta madurez por el comienzo de la menstruación, y en los hombres por la producción de semen; aunque el concepto de madurez es sólo biológico. En los hombres aparece el vello facial, corporal y púbico, mientras que la voz se hace más grave. En las mujeres aparece el vello corporal y púbico, los senos aumentan y las caderas se ensanchan.
La sexualidad se presenta como una fuerza interna que no es fácil de definir ni de controlar, el adolescente se siente impulsado fuera de sí mismo, sin saber a dónde ni cómo pero lo siente, es la tendencia sexual que fuertemente le lleva a buscar el placer.  En esta etapa se logra el primer amor real, pues se busca, por las características internas y estéticas de la pareja, el bienestar del otro; en esta etapa se une el deseo sexual al amor, comprendiéndose el acto sexual como una expresión de éste.

La masturbación es muy frecuente entre los adolescentes y con mayormente en los hombres, aunque las mujeres fantasean más. Se inician los primeros sueños eróticos. Mientras se duerme, el pene se endurece, y se eyacula; o en su caso, se lubrica y se llega al orgasmo por medio de sueños.





La Organización Mundial de la Salud (OMS) define Salud Reproductiva como un estado de completo bienestar físico, mental y social en los aspectos relativos al sistema reproductivo en todas las etapas de la vida, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia. 

Si estás pensando en tener relaciones sexuales, o ya las tienes, infórmate. La información te permitirá vivir sana y responsablemente tu sexualidad, y decidir si tener o no relaciones sexuales y en qué condiciones realizarlas, evitar riesgos para tu salud y la de otras personas como embarazos no deseados, VIH / SIDA y enfermedades de transmisión sexual.

No importa cuál sea tu orientación sexual, todos tenemos la alternativa de escoger la expresión de nuestro comportamiento sexual y nuestro estilo de vida.

Orientación afectiva e identidad sexual

Se llama orientación sexual a la atracción, tanto de tipo físico como afectivo, hacia personas del sexo opuesto (heterosexualidad), del mismo sexo (homosexualidad) o de ambos (bisexualidad). Por otra parte, el transexualismo engloba a las personas que biológicamente han nacido macho o hembra pero que tienen la profunda sensación de que deberían haber nacido del otro sexo.



Las personas tenemos orientaciones sexuales diferentes pues no elegimos nuestra orientación sexual y todos tenemos derecho a vivir nuestra orientación sexual, sea cual sea, con la misma naturalidad y normalidad.

Aspirar a vivir una sexualidad libre y responsable, placentera y protegida, respetuosa y equitativa puede hacer la diferencia entre una vida sexual sana o no.



Métodos Anticonceptivos

La mejor manera de prevenir es conocer. Recuerda que el preservativo es el único método preventivo que además de protegerte del embarazo no deseado, te protege del V.I.H./ S.I.D.A. y otras Enfermedades de Transmisión Sexual. Hay varios métodos anticonceptivos y la utilización correcta de los mismos es la mejor garantía para evitar riesgos en las relaciones sexuales.

- Preservativo Masculino o Condón y Preservativo Femenino o Femy.

- Píldora Anticonceptiva (Anticoncepción Hormonal)

- Otros métodos preventivos : Productos espermicidas, DIU (Dispositivo Intrauterino), Diafragma, Métodos Naturales.

Por último existe la anticoncepción de emergencia, que es un método de prevención pero no es, en sentido estricto, un método anticonceptivo: Tratamiento Postcoital - Píldora del día después.







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